Imagen: Terrace Prospect Park by William Merritt Chase
Piso las hojas secas y mis propias huellas que, aún borradas, siguen ahí, bajo el polvo del paseo. Veo los mismos árboles y los fantasmas de los que se fueron. Aquél banco, muy curtido por el tiempo, continúa esperando confidencias que nunca se dieron y el sol, unos años más viejo, insiste en traspasar la frontera de mis recuerdos.
Aspiro hondo y tiemblo; no puedo creerlo, no puede ser que el aire me traiga aromas que creía muertos. Contengo la respiración, algo bloquea mi mente. Una bruma gris cubre ese rincón querido que me prohíbo mirar. Me esperas, es tarde, no voy a detenerme. Y aprieto el paso sin vacilar, salgo de mi cuerpo, me siento flotar; corro a cámara lenta, apenas avanzo. Escucho una voz, como un eco, que me llama. Tal vez es el viento que se cuela por entre hojas y ramas.
Abro los ojos, mi corazón late con fuerza, siento la angustia, me queman las lágrimas.
Lloro porque todo es pasado.
Lloro porque sigue presente... en mi sueño.