CONTENIDOS

Translate

EnglishFrench German Spain Italian DutchRussian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified mesajes de amor y amistadtraductor banderas blogdocumentalesxo descargar un link
Mostrando entradas con la etiqueta LA TORMENTA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LA TORMENTA. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de noviembre de 2015

La Tormenta

Lightning over city lights by Karla Nolan


Se incorporó en la cama de un salto y echó una mirada legañosa al despertador que descansaba, impertérrito, sobre la mesilla de noche. Por una vez no sintió deseos de machacarlo con un mazo hasta destriparlo. Aún bajo el influjo de Morfeo, razonó que todavía no había sonado (¡equilicuá!) de ahí tanta benevolencia matutina. Faltaba una hora para que su penetrante pitido se desatara con premeditada maldad provocándole violentas palpitaciones. Pero esa mañana su soniquete no fue necesario y aunque se sorprendió, no pensó demasiado en ello. Pensar no era su fuerte y además le dolía un poco la cabeza. Suspiró al sentarse al borde de la cama sonriendo estúpidamente mientras se desprendía de las legañas entre muecas simiescas. Tenía tiempo para recrearse en la ducha, lo que mejoró varios enteros su humor (ese podía ser un buen día) Se puso en pie, se desperezó y bostezó sonoramente al tiempo que iba hacia la ventana a descorrer las cortinas. Eran las seis y media, estaría amaneciendo.                                      -¡Mierda, qué manera de llover! -exclamó, intentando recordar si los meteorólogos de los distintos canales televisivos habían vaticinado el hecho en su ciudad. No lo recordó. "Qué sabrán esos cafres". Abrió la ventana y el sonido del agua cayendo con fuerza inundó el dormitorio. Los árboles del parque estiraban sus copas para resarcirse del calor extremo de los últimos días y las raíces, bajo tierra, bebían a grandes sorbos de aquél agua purificadora. Una ráfaga de aire zarandeó sus ramas. Alzó la vista y vio el cielo, oscuro como el culo de un mono. Un relámpago con varias terminaciones nerviosas se destacó en su negrura, obligándole a entrecerrar los ojos y dar un involuntario paso atrás. A continuación, estalló un trueno brutal.     
      -Dios, ¿estás tirando la casa por la ventana, tío? Mira que la crisis es para todos y por aquí abajo tu iglesia anda de capa caída jjjjjj. Cerró la ventana y se fue a la ducha. Abrió el grifo y dejó que el agua tibia besara su cuerpo flácido, luego lo cerró para enjabonarse a conciencia, en tanto silbaba una tonadilla irreconocible hasta para el músico más aventajado. Por entre los desafinados pitidos creyó oír un ruido, como si alguien tocara en el cristal de la ventana del dormitorio. Dejó de silbar y escuchó. Leves sonidos, roces imperceptibles en cualquier otro momento del día pero que, a esa hora temprana, no tenían dónde camuflarse. 
    -Menuda tormentita tenemos -masculló volviendo a abrir el grifo para librarse del jabón. Al minuto de salir de la ducha, mientras se afeitaba, empezó a sudar. Abrió la puerta del baño para airearlo y en ese instante, el brazo ramificado de otro relámpago atravesó el cristal de la ventana de la habitación, cruzó la estancia raudo, fulminando su sudoroso cuerpo. 

Como otros en su vida, aquél se quedó en la promesa de ser un buen día. Pero todo lo malo tiene algo bueno y es que... ya no habría más falsas promesas.

                                                         Ana Sefern