CONTENIDOS

Translate

EnglishFrench German Spain Italian DutchRussian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified mesajes de amor y amistadtraductor banderas blogdocumentalesxo descargar un link
Mostrando entradas con la etiqueta (5) LA LADRONA (Quinta parte-Desenlace). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta (5) LA LADRONA (Quinta parte-Desenlace). Mostrar todas las entradas

martes, 19 de noviembre de 2013

La Ladrona (5ª parte - Desenlace)

Imagen: Dualidad, de Patricia Ariel

"Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior . Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Cuando lo consigas, lo que más desees estará automáticamente allí; lo que más te disgusta desaparecerá".
Deepak Chopra

LA LADRONA (Parte quinta - Desenlace)
Por Ana Sefern


El sol volvió a ocultarse. El presente, oscuro y lluvioso, se adueñó nuevamente del jardín. Se le erizó la piel frente a la fría cristalera y cruzó los brazos sobre el pecho para darse calor, aunque continuó pegada a la ventana. Notó humedad en las pestañas, la vista un poco nublada, y tuvo consciencia de haber llorado.                                                    
                                                                 Imagen: the twins by Mab Graves



Soledad parpadeó varias veces negándose borrar las huellas de las lágrimas que todavía le humedecían las mejillas; otras, las primeras, se habían ido secando, dejándole la piel un poco tirante. El corazón le palpitaba con fuerza y la congoja que le provocó revivir tan nítidamente aquél día aciago, la hacía hipar involuntariamente.
En los ocho años que vivieron juntas amó a Violeta más que a nada o nadie en el mundo; más que a sus padres incluso y, sin embargo, eran tan distintas...                       

Siempre quiso parecerse a ella, ser como ella, ser ella, no tan solo un perfecto reflejo de su caparazón.
Cuando Violeta murió de aquella forma tan estúpida, se sintió como un pollo descabezado caminando sin dirección concreta. No pudo echarle la culpa a nadie porque nadie había más culpable que ella. Así lo sintió y así se lo hicieron sentir.
Nunca nadie supo cómo Violeta empezó a crecer en su interior haciéndose cada vez más presente, más fuerte. Únicamente Soledad lo sentía, lo sabía y lo aprobaba. Si bien, en ocasiones, esto llegó a irritarla e intentó rebelarse, siempre fue consciente de que aquella era la única forma de expiar su culpa.
Así, mientras los otros lloraban a Violeta, ellas fueron tejiendo nuevos escenarios, nuevas realidades; mientras los demás la recordaban, ambas volvieron a resurgir de sus cenizas. Juntas. Como debía ser.
Y después empezó la lucha. Sin caretas, descarnada, una lucha tenaz e implacable por la propia supervivencia.

     Imagen: Dualidad by Gisela Gaffoglio
-¿Qué haces ahí, cariño? ¿No bajabas a por un vaso de agua? Creo que hasta me he dormido esperándote.
Soledad se volvió lentamente hacia su marido que la observaba soñoliento desde lo alto de la escalera.
-¿Estás bien? -preguntó él de nuevo.
-Mejor que nunca. ¿La niña duerme? 
  -Como un tronco. Y nosotros tenemos algo pendiente, ¿no? -sonrió con lascivia-. Venga, sube, te estás enfriando... en todos los sentidos.
Soledad le devolvió la sonrisa y se encaminó hacia las escaleras, sin prisa. Cris no le quitaba la vista de encima.
  -¿Seguro que estás bien? Tal vez no ha sido buena idea venir aquí, después de todo.
  -No me pasa nada Cris, tranquilo, estoy perfectamente. Pero no podíamos esperar que no recordara, ¿no crees?
 -No, claro, pero tampoco creo que fuera necesario si no te hace bien. Y no te hace bien.
Soledad sonrió al unirse a él al final de la escalera. Le enlazó por la cintura y le besó apasionadamente. Al separarse, Cris la observó con el ceño fruncido.
  - No disimules, cielo, sé que has estado llorando.
  - No, amor mío, yo no. Esa era Soledad.

                                              FIN    
Primera parte AQUÍ    
Segunda parte AQUÍ
Tercera parte  AQUÍ
Cuarta parte    AQUÍ