En ocasiones me pregunto qué habrá sido tu vida,
si feliz o anodina, si plena o vacía.
Yo creo, amigo mío, que apostaste mal,
que hay apuestas que arruinan,
que no las hace una persona cabal.
Quisiera hablarte hoy de mi, viejo amigo,
más no encuentro las palabras;
no pasa en vano el tiempo,
no pasa en vano el tiempo,
se heló mi voz,
y el deseo lo barrió el viento.
Sólo dime, por aquella nuestra antigua amistad,
si mereció la pena tu apuesta,
si hoy te sientes ganador;
si aún piensas que vale más un juego
que el amor que nos unió.
Adiós viejo amigo, adiós amor.
si mereció la pena tu apuesta,
si hoy te sientes ganador;
si aún piensas que vale más un juego
que el amor que nos unió.
Adiós viejo amigo, adiós amor.
Sefern