ECOS DEL PASADO en un relato que consta de dos partes. La primera se titula "BREVES ANOTACIONES DE MAGDALENA YÉLAMOS" y la segunda "LA CAZA".
Esta es la quinta y última entrega de la parte primera.
Cada parte está dividida, a su vez, en varias entregas (1) (2) (3)...
Esta es la quinta y última entrega de la parte primera.
(5)
BREVES ANOTACIONES
DE MAGDALENA YÉLAMOS
EL ODIO DE UNA HIJA
13 de Agosto de 1873
¡Ojalá no volviera nunca! Lleva un día entero fuera y no puedo más que pensar en cómo sería nuestra vida sin él.
Pero volverá, no hay razón para alimentar falsas esperanzas. Después del susto de ayer en el despacho no quiero desperdiciar esta preciosa libertad que nos ha regalado a todos con su ausencia y voy a disfrutarla tanto como pueda.
He estado un buen rato acompañando a madre, parece que hoy tiene mejor color pero, por más que le he insistido, no conseguí sacarla del dormitorio.
Ni tan siquiera ha querido acompañarme hasta aquí.
El cenador es el mejor rincón de todo el jardín, todavía hace fresco, y me gusta sentir cómo susurran las hojas de los árboles y aspirar el aroma de las flores mientras escribo. No entiendo cómo madre puede soportar tanto encierro. Se ha enterrado en vida, se marchita a toda prisa... si ella quisiera... Pero no.
Simplemente le dije que le sentaría bien un poco de aire puro y de sol. No me escuchó. Creo que no escucha nada.
No sé cómo ayudarla.
14 de agosto de 1873
Anoche fui al encuentro de Elías.
Se enteró en el pueblo de que el diablo salió de viaje,
seguramente por Saladina o Rolindes cuando bajaron al colmado, y supuso que le buscaría.
Ya estaba esperándome al otro lado del muro cuando aparecí. Dimos un largo paseo por el bosque.
Con Elías no tengo miedo de que me ataque algún animal, sé que él no permitiría que me ocurriera nada, además, ¡es tan fuerte!
Después fuimos al río. Estuvimos bañándonos mucho rato, tanto, que perdí la noción de tiempo. No creo que Elías pueda imaginar lo que su compañía y sus atenciones significan para mí. Con él me siento segura, hermosa, valiente, ilusionada.
Sus historias me divierten. A través de ellas conozco a la gente del pueblo y también adivino el miedo que sienten por el diablo. Piensan que su enfermedad es contagiosa y odian su carácter avieso.
Le pedí a Elías que me contara lo que se decía de padre, que necesitaba saber y no tenía a quien preguntar.
Agachó la cabeza como avergonzado. Me dijo que no merecía la pena que, en realidad, no eran más que habladurías de viejos, seguramente exageraciones.
No me sonó convincente y le obligué a contármelo.
"Dicen que su gusto por las cosas feas le viene de su propia deformidad. Que la enfermedad se va apoderando de su cuerpo, poco a poco, retorciéndole cada vez más; que pronto le llevará a la tumba. Que la casa es su mausoleo y que compró una mujer porque fue la única manera que tuvo de conseguir una. Que la trajo de unas islas lejanas, que era casi una niña, que lo hizo con la sola intención de destruirla... porque es un monstruo."
Me horroricé.
-Y de mí, ¿dicen algo?
-Nada, ¿qué van a decir, mujer? Eres una niña.
-También lo fue Alurka.
-Ya.
-¿Y tu padre, Elías? ¿qué dice él?
-Ya lo sabes... no quiere que me acerque por aquí.
-Pues no le haces mucho caso.
-No. A mi me gustas tú, ni mi padre ni tu padre me importan, y no me creo ni la mitad de las cosas que dicen de él.
-Quizá deberías.
-Vamos, mi niña, ahora ¿vas tú a hacer caso de los cuatro cotillas del pueblo?
-No he ido nunca a la escuela, Elías, no tengo amigas, no bajo al pueblo, no salgo de la casa, siempre me vigila. Si él supiera, si sólo imaginara que tú y yo nos vemos, te mataría. No es sólo su extraña enfermedad, créeme. Hay muchas cosas que ignoras.
-Todo ha de cambiar con el tiempo, él no durará para siempre. ¿Matarme? No se atrevería a hacer algo así, si es tan listo sabrá que en el pueblo le lincharían sin pensarlo dos veces.
-Pero tú ya estarías muerto.
-Bueno, querida, eso no va a pasar, ¿de acuerdo? Y no estropeemos esta noche estupenda hablando de cosas desagradables.
-Yo no quiero, pero...
Elías me besó para acallar mis protestas. Fue un beso tan intenso que se lo devolví con toda el alma.
Fin de la primera parte.
Continuará...