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domingo, 18 de octubre de 2015

Rosas de Octubre

Woman, garden and dreams by Andrei Belichenko



La brisa templada traía consigo el perfume del campo, se paseaba por entre sus tobillos acariciándole los pies descalzos, despeinándole juguetonamente el cabello y haciendo temblar su liviano vestido blanco.  Pero nadie había alrededor que pudiera admirar la extraña belleza del conjunto formado por Emma y el entorno desaliñado que una vez fue su hogar. Sólo la casa, oscurecida, decrépita y completamente vacía la observaba en silencio con terrible ceño renegrido. Ella, por el contrario, no le concedió ni una sola mirada. Hacerlo le producía un terrible dolor en todo el cuerpo y ya pasó una vez por ello, no quería revivirlo. Su regreso debía ser gozoso por los buenos momentos vividos... y por los que vendrían en un futuro eterno cuando él volviera a tomarla de la mano.
En su sosegado deambular con la vista clavada en el horizonte, entrevió un arbusto cargado de rosas pegado a la valla. Inspiró profundamente apurando el paso, atraída por el suave colorido y delicado aroma que flotaba en el aire. Se acomodó sobre la valla envejecida y acercó el rostro para embriagarse del perfume de sus flores predilectas, las mismas que mucho tiempo atrás cuidó con amorosa dedicación. Estaban parcialmente cubiertas por hierba alta, sin embargo, pese a sus muchos años de lucha contra el abandono habían continuado floreciendo cada primavera con enconado ahínco. Emma las percibió tan tersas y aterciopeladas como si no hubieran transcurrido tantas primaveras. 
     
     -¿Nos vamos ya, abuelo? Todo sigue como siempre, cada año es lo mismo, o bastante peor.
     -¿Es que no ves que han florecido las rosas junto a la valla?
El joven siguió la dirección de la mirada acuosa de su abuelo. Todo lo que vio fue una verja podrida cubierta de maleza reseca bajo un árbol que ya había perdido casi todas sus hojas.
    -Anda, vamos a casa, está refrescando mucho y no le conviene a tus huesos. Si mamá se entera de que te he vuelto a traer aquí se enfadará conmigo.
      -¿No las ves, Martín? -insistió el anciano.
    -No abuelo, hoy es 31 de octubre, ¿recuerdas? No florecen las rosas en octubre, y menos en este lugar deprimente. El viejo le dirigió una mirada indefinible.
     -Tienes razón, hijo. Hala, vuelve al coche, déjame solo unos minutos más, que enseguida nos vamos.
      -Pero...
      -Sin peros, chico, serán dos minutos, te lo prometo.
Su nieto accedió de mala gana. Cada año, desde el primero que el abuelo le pidió que le llevara a la casa en la que él y la malograda abuela fueron tan felices rezaba para que no se volviera a repetir la visita. Y cada año, uno tras otro, sin falta, el anciano le suplicaba que le acompañara. Después regresaban a casa, ambos taciturnos, y el abuelo permanecía ausente durante días. Detestaba verle así, como en otro mundo, un mundo que sólo le pertenecía a él y a la abuela Emma.
     
     -Emma...
Ella se volvió a mirarle, y su mirada tenía exacta intensidad que la de aquella primavera añeja. La brisa descarada alborotaba el espeso manto de su melena oscura y movía delicadamente el vaporoso vestido blanco. Era así como la recordaba. 
     -Mi amor -susurró Emma como en un lejano eco. 
Un airecillo cálido, de otra época, le trajo sus palabras, le acarició el rostro y le envolvió causándole un dulce escalofrío.
    -Por fin vuelves a mi -sonrió el hombre aspirando el sutil aroma a rosas que trajo con él.

Su nieto, desde el coche, le descubrió sentado en el suelo con la espalda apoyada en el tronco de un árbol. Parecía haberse quedado dormido.
     -Esto es demasiado -dijo en voz alta saliendo del auto. Se llegó hasta él a paso rápido primero pero, en algún momento del corto trecho sintió que sus piernas perdían fuerza, que se negaban a obedecerle. Olfateó el aire, extrañado. Rosas, olía a rosas. Tuvo la certeza de que algo no marchaba bien.
    -¡Abuelo! ¡Abuelo! ¡No, no, no! -gritó al tiempo que recuperaba el dominio de sus piernas.
El anciano tenía un semblante sereno, los párpados apergaminados apagaban el exiguo brillo de sus ojos cansados. Sonreía casi imperceptiblemente. El joven le observó con los brazos caídos a ambos lados del cuerpo, vencido.
    -Sabía que pasaría esto, abuelo. Siempre lo he sabido.
Con delicadeza tomó en brazos el delgado cuerpo inerte. El perfume a rosas se intensificó y eso le hizo volver a mirar al frente donde el anciano le dijo que florecían.
Esta vez sí las vio.
                         Ana Sefern

Estoy de vuelta. No sé si por mucho o poco tiempo, eso sólo el tiempo lo sabe. Espero que os gusten estas Rosas de octubre, huelen distinto y no se las encuentra uno así como así.

30 comentarios:

  1. Hola Nena... Muy bienvenida, ha sido un auténtico placer volver a leerte
    Me ha encantado el título, la imagen... y, por supuesto, tus letras
    El abuelo se ha ido con la abuela Emma... creo que él lo estaba deseando, creo que ella lo estaba esperando
    Creo que, al final, cuando el nieto ve esas rosas de octubre, quizás pueda entender que dos personas que se aman... deben estar juntas
    Me ha encantado
    Besos

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    1. Gracias Mela, yo también tenía ganas de volver.
      Sí, ambos deseaban reunirse desde hacía mucho, pero tenía que llegar el momento.
      Creo que si consiguió ver las rosas fue por lo mucho que quería a su abuelo, en la misma media que el abuelo las veía por el amor que profesaba a su mujer.
      Entender creo que ya lo entendía, pero nunca vemos la hora de dejar marchar a quien se quiere.
      Besos.

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  2. Oh Nena! cuanto echaba de menos tu compañía, una preciosa historia, aunque triste, no deja de ser un poco feliz por el reencuentro.
    Besos, que pase una feliz semana.

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    1. Hola Concha, y a mi me alegra mucho tenerte entre mis historias.
      Esta tiene un final agridulce, ¿verdad? La vida lo es.
      Un besito y que disfrutes de la semana también.

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  3. Hola de nuevo Nena , muy buena historia la que nos traes hoy , me a gustado mucho . Y más de la forma en que se a ido el abuelo del joven de manos de su querida amada .
    Ya tenia ganas de que volvieses por aquí , la verdad es que se te echa de menos .
    Te deseo una feliz tarde de Domingo , besos de Flor .

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    1. Hola Flor, qué bien que te haya gustado, así habrás pasado un buen rato.
      A mi también me iba apeteciendo volver, han sido muchos meses y he echado de menos vuestra compañía.
      Pasa una buena tarde-noche y una feliz semana entrante.

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  4. Es la primera historia que te leo y me a gustado mucho, aún que el final sea triste no podía ser de otra manera.
    Un beso

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    1. Hola Rosss, pues me parece estupendo que el primer relato que lees te haya gustado, a eso se le llama empezar con buen pie. A ver si continuamos igual de bien en adelante.
      Tienes razón, yo también pienso que el final es el que tenía que ser, aunque deje cierto saborcillo de tristeza.
      Un beso

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  5. Hola Nena!!!!

    Qué preciosidad de relato, aunque sea así con ese final que parece que no sea feliz pero que yo sé que lo es, no sé, siempre he creído en estas cosas y aunque es triste también de alguna forma es como mejor podía acabar. Me ha encantado.

    Besitos

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    1. Hola, guapa!
      Sí, es feliz para Emma y su amado esposo... después de tantos años de buscarse y no encontrarse, llegó el día. Para Martín es un shock, aunque yo diría que comprendió.
      Me alegra que te haya gustado.
      Besitos.

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    2. Celebro tu regreso, de verdad.
      Preciosa historia donde el amor, ese gran prestidigitador es capaz de unir la vida y la muerte sin ningún esfuerzo.
      Besos

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    3. Gracias Julia, yo celebro volver a encontrarme con vosotras.
      Ya dicen que el amor mueve montañas, con su fuerza cualquier cosa es posible.
      Besos

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  6. Hola Nena, qué sorpresa verte de nuevo!!

    Un relato precioso, muy tierno y emotivo, con sabor a otoño, a nostalgia.

    Un beso ;)

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    1. Hola Ray, por aquí andamos de nuevo :)
      Si, tiene una pizca de cada uno de los ingredientes que dices, y me alegra que te haya gustado.
      Un beso.

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  7. que bonito y nostalgico, me has envuelto en el y la verdad triste, escribes muy bien espero tener un ratito para leerte aunque a veces no tengo mucho tiempo, no me lo voy a perder besssssss y feliz finde que las musas te sigan inspirando

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    1. Gracias Pepa, me alegro de verte por aquí y que te guste el relato, ya sabes que puedes volver cuando quieras y tengas tiempo, siempre serás bien recibida.
      Pasa un feliz finde, preciosa.
      Bssssss

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  8. Anda niña que no enganchas ni nada, empiezo a leer por 'a ver qué pasa' y no puedo parar hasta que no veo el fin (que ya sé que no hay pero yo me lo imagino).
    Casi huelo las rosas también, y huelen muy dulce.
    Besos y buen fin de semana guapa.

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    1. Es que las rosas de octubre tienen un aroma especial, mucho más intenso, cuando sopla el aire a favor.
      Gracias H, es una satisfacción que paséis un buen rato aquí.
      Besos y buen día de domingo.

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  9. Hola Nena Kosta, me encontré tu blog desde un comentario y me ha sorprendido, me ha gustado como escribes y la temática del mismo =D, desde ahora te sigo y espero leerte más seguido, también me gustaría que visitaras el mio y me digas que te parece =)

    Saludos y que estés bien .

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    1. Hola J, bienvenido!
      Paso a visitarte.
      Saludos

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  10. Qué bonito Ana!!! me ha estremecido el perfume de estas rosas de octubre y es que cuando el amor perdura, poco importan las estaciones.
    Felicidades preciosa, feliz semana, muchos besos.

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    1. Sí, estas rosas producen un poco ese efecto de estremecimiento.
      Gracias, guapa, me alegra verte, pasa una buena semana.
      Muchos besos.

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  11. No habia leido este relato tan bonito. Me gusta la forma en que describes las cosas y aunque es triste, tambien es romantica y bella la forma en que el abuelo por fin vuelve a ver a su amada.
    Bs

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    1. A fin de cuentas es lo que estuvo esperando durante muchos años.
      Gracias, Diana.
      Bsss

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  12. Un relato precioso y muy emotivo, me ha gustado muchísimo.Escribes muy bien.Besicos

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  13. Uy que bella historia a veces lo hermoso nos pasa desapercibido

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    1. Hay quien tiene una percepción especial y hay quien no. Tal vez las circunstancias influyen.

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  14. Que bonito... me pereció ver a ese abuelo enamorado esperando ver entre el rosal florido a su amor eterno, para morir junto a ella.

    Un abrazo.

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    1. Y después de tantos años lo consiguió.
      Un abrazo

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