Pelirrojo de ojos soleados,
cuerpo tibio y acogedor,
travieso, cazador, gran conversador.
Llegaste un día
con el ímpetu de tu recién estrenada vida,
armando revolución,
y te marchaste en silencio
a jugar con el viento,
a dormitar en lechos de nubes,
a cazar todas las estrellas del firmamento.
Para Mela con todo mi cariño.






