Imagen de la red
Siempre de broma en broma, pronto al chascarrillo,
tararea una desafinada melodía de pegadizo estribillo.
Una vez le hirieron de muerte y él se volvió niño,
corazón quebrado, mendigo de cariño.
Flores marchitas en el alma, sus manos vacías,
va repartiendo alegría con el corazón encogido.
Viejo clown de zapatos raídos, desvaída nariz roja
y arrugado abrigo; no olvidaré esa mirada apagada.
Qué se ocultaba detrás de tu sonrisa forzada?
Ana Sefern





