CONTENIDOS

Translate

EnglishFrench German Spain Italian DutchRussian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified mesajes de amor y amistadtraductor banderas blogdocumentalesxo descargar un link

domingo, 25 de enero de 2015

Quien a hierro mata a hierro muere (IV - FIN)

Imagen: Calaveras en bicicleta, de José Guadalupe Posada

Puedes leer la tercera parte pinchando AQUÍ

QUIEN A HIERRO MATA A HIERRO MUERE (IV- FIN)

Dicen que el asesino siempre regresa al lugar del crimen y Alberto empezó a sentir esa necesidad, aún repitiéndose a sí mismo que él no era un asesino. Cobarde sí, asesino no.
No había vuelto a recorrer el fatal trayecto desde el accidente, tomaba una ruta alternativa, más larga, para ir y venir del trabajo. Pasados quince días, tras otra noche en blanco, ojeras oscuras y profundas y una esposa que empezaba a hacer demasiadas preguntas consideró que, o volvía a la normalidad de su aburrida vida cotidiana, o acabaría completamente trastornado.
También dicen que el modo de avanzar es enfrentarse a los temores. Pues bien, eso es lo que pensaba hacer. Los fantasmas que le torturaban estaban bajo tierra -así lo creía- y él debía continuar viviendo pisando firme sobre ella. 

31 DE OCTUBRE DE 2014

Esa mañana, tomada la decisión, fue incapaz de materializarla. Con las manos crispadas alrededor del volante y un sudor frío perlándole la frente inició el recorrido. Reculó a mitad de camino, en consecuencia, llegó tarde al trabajo. Paradójicamente se sintió aliviado. Lo intentaría a la noche, aprovechando que tenía que llegar temprano a casa para acompañar a sus hijos, de puerta en puerta por el vecindario, a reclamar golosinas. ¿Truco o trato? 
¡¡Trato, trato!! Para él lo quisiera. Un trato con su conciencia, un trato que le permitiera sobrevivir con relativa normalidad.
    "Sabes perfectamente cuál sería el trato, no te hagas de nuevas. Confiesa la verdad, no hay otra opción para lo que pides."
Demasiado tarde. No podía.
    "Cualquier cosa, ¡cualquiera menos esa!"
Conforme, ¿dónde hay que firmar? 
Salió una hora antes del trabajo. Los niños ya le estarían esperando impacientes, disfrazados de algún personaje absurdo. Condenada moda esa de celebrar Halloween como unos yanquis cualesquiera. Se sentó frente al volante ajustándose el cinturón mecánicamente, e inspiró hondo. No llovía, en nada se parecía esa tarde-noche a la de quince días atrás. Bueno, en algo sí, el tráfico que debía sortear antes de alcanzar la carretera que conducía a su hogar era denso, no obstante, tratando de aparentar calma y no pensar demasiado lo sobrellevó silbando al son de la música que tronaba en la radio. 
Al internarse en la carretera aminoró inconscientemente la velocidad. Vio brillar la luna a su frente, semi oculta a ratos por las ramas de los árboles de la margen izquierda. Era una luna grande y gorda, perfecta en su redondez. Una noche de Halloween idónea, pensó riendo cavernosamente. Veda abierta para licántropos y cualquier otra bestia que quisiera sumarse a la fiesta. 

                                                                                        Fotomontaje de N.K
Percibió cierta neblina en la distancia, un humillo blanco flotando en el aire tal que un vapor. La noche era húmeda de por sí y los árboles del camino aportaban humedad extra al ambiente. Por suerte no era tan espesa que impidiera la visibilidad; en realidad, era apenas perceptible cuando el auto se adentraba en ella. Envolvía sutil, suavemente, como un amante tímido al abrazar por primera vez. Alberto se frotó los ojos con dos dedos. Primero el derecho, luego el izquierdo. ¿Qué diablos... Levantó un poco el pie del acelerador parpadeando, la vista le estaba jugando una mala pasada. La neblina se movió rápido, a jirones a veces compactos, a veces completamente desgarrados, como traída y llevada por soplos de aire caprichosos. Aminoró la marcha un poco más, apenas si avanzaba ya. En los años que llevaba haciendo aquél recorrido nunca había visto una niebla tan extraña que se presentara de forma tan repentina. Fue consciente de la inquietud que le producía la situación, del temor irracional que empezaba a crecer en él, a reptar por su cuerpo desde el dedo gordo del pie hasta el rincón más recóndito de su cerebro. Pensó que, probablemente, era demasiado pronto para intentar vencer a sus demonios, que se había precipitado, que no estaba preparado para la lucha... que había luna llena en el cielo oscuro, que era la noche de los muertos... Y se rió del rumbo que le marcaban sus propios pensamientos cada vez más absurdos. Un hombre de cuarenta y tres años razonando como un crío de diez era algo totalmente ridículo.
Por entre los jirones vaporosos de la niebla que culebreaba sibilinamente, se recortó una figura. Una figura sobre dos ruedas pedaleando hacia el auto, envuelta en humo blanquecino.
¡Joder! Alberto frenó en seco, se le erizó el vello de todo el cuerpo. El ciclista no rodaba sobre el asfalto, se deslizaba por encima de él. Y le miraba. Era imposible asegurarlo con aquella oscuridad, pero lo sabía. Quiso reaccionar, salir de allí cagando leches, y no pudo moverse; estaba paralizado, ni tan siquiera fue capaz de apartar la mirada, aunque algún rincón lúcido de su mente le apremiaba a ello a grito pelado.
El ciclista "levitante" se acercaba, y tras él asomó otro, y otro... y otro. Todos se arrastraban espectralmente, todos le miraban con las cuencas vacías de sus ojos... 
Alberto notó cómo se le aflojaba el esfinter. Un líquido caliente le mojó la entrepierna dejando una mancha oscura en los pantalones. Ni así fue capaz de reaccionar. Con la boca entreabierta y los ojos casi fuera de las órbitas, siguió las evoluciones de los ciclistas de ultratumba pedaleando a ras de suelo, sin tregua, aún sin alcanzar nunca su altura. Parecían moverse, pero no se movían.
"Esto no está pasando, no es real, no es real noesrealnoesreal."
    -¡¡SÍ LO ES!! -respondió el primer ciclista, un segundo antes en la distancia y, acto seguido, su cadavérico rostro pegado al cristal de la ventanilla del auto. Alberto dio un salto, le escuchó con total nitidez, a pesar de que estaba subido y de que la radio continuaba encendida. Le escuchó en el interior de su cabeza mientras el corazón le palpitaba tan fuerte y tan desbocado que parecía ir a salírsele del pecho.
     -¿TRUCO O TRATO, AMIGO
Alberto hiperventiló. Instintivamente se llevó una mano al pecho sin poder apartar los ojos del esquelético ciclista.
     -¿TRUCO O TRATO? -repitió él dentro de su cabeza.
    -¡¡Déjame en paz!! -consiguió protestar entre jadeos. Entonces reaccionó. Puso la marcha, pisó el acelerador a fondo y el coche rugió sobre el pavimento rompiendo los jirones de niebla sin piedad. Por el retrovisor vio cómo el grupo de ciclistas, con su "jefe" a la cabeza, le observaban inmutables, flotando sobre el suelo. Aceleró un poco más ansiando perderles de vista, pero no lo consiguió. Por más que aceleraba, ellos siempre se mantenían a la misma distancia, observándole.
  -Noesposiblenoesposiblenoesposible... -masculló, aferrado con fuerza al volante mientras lanzaba desesperadas miradas al retrovisor. Cuando volvió a mirar hacia delante, ellos estaban allí, formando una fila tétrica que abarcaba todo el ancho de la calzada. Alberto hundió el pie en el freno, perdió el control al intentar esquivarles y el coche rodó una y otra vez sobre el capó. El ruido de cristales y chapa se adueñó de la solitaria carretera durante unos segundos que parecieron eternos. Después todo quedó en silencio.
La radio del BMW volvió a iluminarse por un instante.
    -TRUCO -dijo una voz. 
Y Alberto Arenas, antes de morir, comprendió.
FIN

34 comentarios:

  1. Hola Nena... Pienso como Alberto... no puedo decir que fuese un asesino, cobarde sí
    Que un modo de avanzar es enfrentarse a los temores, me parece una buena frase
    Si por la mañana, Alberto, no fue capaz de realizar el trayecto, no comprendo como se le ocurrió hacerlo de noche... y menuda noche
    "Cualquier cosa, menos confesar la verdad"... y cualquier cosa ocurrió
    Alberto eligió la noche de los muertos vivientes... y los ciclistas esqueléticos vengaron a las víctimas de esa carretera
    Me gusta la niebla, pero has conseguido que esta niebla me ponga nerviosa
    El final de este relato ha sido terroríficamente bueno ;-)
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Mela,
      Alberto fue capaz de realizar el trayecto por la noche porque, la noche, no formaba parte de sus miedos, no era la oscuridad lo que le impresionaba revivir.
      Cierto, cualquier cosa menos confesar la verdad; pidió y obtuvo.
      A mi también me gusta la niebla... es taaan romántica Jajaja
      Gracias, me alegra saber que te ha parecido bueno.
      Besos

      Eliminar
  2. Qué puedo decir o hacer a parte de darte un aplauso???
    Besos!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo que quieras Jose, eres libre de opinar.
      Besos!!!

      Eliminar
  3. En este caso no había trato que valiera, el único truco era este porque la cobardía de lo que había callado era mucho más pesada que la mentira en la que quiso refugiarse desde el primer momento. Así que mala noche fue a elegir para intentar quedar en paz con su mala conciencia.

    Genial la historia y tu forma de relatarla. Me gustó.

    Besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No aceptando el único trato posible, lo que quedaba era el truco. El prefirió cualquier cosa, antes que confesar, y cualquier cosa recibió. Jugó sucio y la vida, o su mente, le devolvieron la pelota.
      Gracias FG, me alegro que te haya gustado.
      Besitos

      Eliminar
  4. Hola querida Ana, verdaderamente genial!!! la niebla casi me cegaba y la luna alumbraba sumamente placentera por la carretera que ha conseguido encogerme el corazón.
    Me ha encantado tu descripción tan sumamente detallada.
    Un placer volver de nuevo a leerte.
    Feliz semana, abrazos Pilar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Pilar, vaya sorpresa, estás casi tan desaparecida como yo, que es la primera vez que publico este año.
      No parece muy conveniente viajar por esta carretera tan iluminada por la luna y con una niebla tan rara que aparece de pronto trayendo consigo seres extraños jajaja.
      Bueno, si no has hecho algo reprobable, seguramente nada de esto te ocurriría.
      Encantada de volver a verte por aquí.
      Feliz semana. Besos!!

      Eliminar
  5. Hola Nena, un final soberbio y me has dado mucho miedo.Me ha gustado mucho leerte!!!

    Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Raquel!
      Me alegro que te lo parezca y también de haberte dado miedo jejeje.
      Gracias!!
      Besos.

      Eliminar
  6. Hola de nuevo , tengo que decirte que me a gustado las cuatro partes , que es una lectura fácil de leer amena , y para mi gusto tubo su justo castigo , ya que sí no son los muertos que fueron a por él , su conciencia habria hecho el trabajo , me a gustado tanto tú blog que desde hoy te sigo , saludos y abrazos de flor .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Flor, ya veo que te has leído las cuatro partes del tirón, simplemente eso me indica que el relato te ha mantenido interesada. Me alegra muchísimo que te haya gustado y que decidas quedarte por aquí acompañándome. Estoy encantada de recibirte. ¡Bienvenida!
      Un abrazo.



      Eliminar
  7. Uy me mataste con ese final tienes uyna narración muy buena y con mucha acción. Me dio pena Alberto aunque se lo merecía te mando un beso y te me cuidas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola guapetona!
      Pues sí, Alberto da un poco de pena, viendo que, en realidad, el hombre no lo estaba pasando bien desde el accidente, pero es cierto que más perdieron las personas que murieron por su culpa. Su reacción cobarde vino a agravar la situación.
      Este capítulo ha sido movidito, sí, jajaja.
      Yo feliz de que te haya gustado.
      Un beso y cuídate tú también.

      Eliminar
  8. Genial Nena !!! Has tardado en poner el final, pero ha sido un final buenísimo, me ha encantado.
    Muchos besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola preciosa, sí que he tardado, pero espero que haya merecido la pena. A ver si a partir de ahora no hay más paréntesis en los blogs (al menos no tan largos)
      Gracias Lidia, yo me temía que te diera un poco de yu-yu jajajajaja.
      Un beso grande.

      Eliminar
  9. Genial, fantástico, sublime!!! Esto si es un buen relato y no lo que se lee por ahí.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Mezanor, me encanta tu entusiasmo y mucho más que te haya gustado tanto el relato. ¡Gracias!
      Un beso grande.

      Eliminar
  10. Cuando se comete un crimen, no se porque pero todos tiene necesidad de volver a ese lugar ¿ Sera para comprobar que el muerto sigue allí?. Un Fuerte ABRAZO
    FELIZ DIA

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Debe ser que les da cierto morbo masoquista jajaja. En este caso, Alberto sólo intentaba volver a la normalidad que tanto le aburría antes del accidente. Pero claro, no se puede borrar de un plumazo lo ocurrido. Debió emplear el valor en hacer lo que era correcto.
      Igualmente YS, que pases un feliz día y una buena semana.

      Eliminar
  11. Me alegro que la hayas acabado, pues ya tenía ganas de conocer el desenlace.
    Ya se venía venir que su mente acabaría jugándole una mala pasada y acabaría muerto en la carretera, 'qui la fa la paga' que decimos nosotros.
    Besitos y que disfrutes de la semana guapa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Herminia, me he demorado en publicar más de lo que pensaba, pero está claro que no iba a dejar un relato inconcluso, eso sería una falta de respeto para quienes me leéis.
      Buen razonamiento el tuyo, muy acertado a decir verdad.
      Besitos y que disfrutes igualmente de la semana.

      Eliminar
  12. Ufffffffffffffff me he quedado temblando jeje, me ha parecido muy bueno el final.Le jugó una mala pasada su conciencia, su mala conciencia,pagó lo que hizo y me ha parecido muy bien, pensé que se le pararía el corazón al ver a los ciclistas, menudo susto.Me ha gustado mucho Nena y el final ha sido muy justo,QUIEN A HIERRO MATA..........
    Besos guapa y a por el próximo, estaré atenta !!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo misma, cuando lo escribía, también pensé que le iba a dar un ataque al corazón, pero finalmente decidí torturarle un rato más con visiones de ultratumba jajaja.
      A HIERRO MUERE sí, eso dicen ;)
      Me alegro que te haya gustado.
      Besos!!!

      Eliminar
  13. Madre mía, qué miedo, y qué final más potente, aunque la verdad se veía venir por el título del relato que al final moría el sujeto, pero está muy bien narrado y con un ritmo y una tensión in cresccendo muy bien lograda. Se ha hecho esperar el final, pero ha merecido la pena :)
    Besos y gracias por el relato, Nena

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Alicia, pues sí, dado el título del relato, era de prever que al final, el sujeto, pasaba a mejor vida; Lo interesante ha sido, creo, ir viendo cómo sus comeduras de coco, sus dilemas, le conducían a su propio fin.
      Me alegra saber que la espera ha merecido la pena, así me hago perdonar.
      Gracias a ti por tus opiniones.
      Muchos besos.

      Eliminar
  14. Te deseo que pases un feliz domingo. Un Fuerte ABRAZO

    ResponderEliminar
  15. hola!!!!

    virgenqueridadelamorhermoso!!!!!!!!! sabia q tenia q ser un final impactante( me esperaba tb te lo digo,mas capitulos) y aunque soy miedica por naturaleza,no senti miedo al leerlo, me lo esperaba..hallowen, la conciencia q no lo dejaba tranquilo,su cobardia, sin embargo me sorprendio lo de los ciclistas,en plural, y pq fue por la noche al lugar de los hechos...asi y todo,fue perfecto tu frase final, es el compendio perfecto de este desenlace del truco o trato...
    Me encanto tu forma amena e interesante de narrarlo Nena,me soprendistes para bien!!!

    Dentro de poco algo mas?

    Besitoss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Marili! Sí, el final es sorprendente, me dejé llevar por la mente del prota jeje.
      Normalmente suelo hacer pocos capítulos, (en realidad nunca había escrito relatos hasta que empecé en este blog, estoy más acostumbrada a la novela) Pero si quieres, siempre puedes leer algún relato de los que hay por aquí, en el apartado relatos y "microrrelatos". Precisamente, de los relatos ""largos"", este es el más corto, ¡¡cachisss!
      Lo de los ciclistas en plural es cosa del prota, que no tuvo bastante con uno y se imaginó a la banda entera haciendo causa común. Que fuese por la noche al lugar de los hechos no es más que porque no se atrevió a enfrentarlo la primera vez. Como le he comentado a Mela más arriba, la oscuridad no formaba parte de sus miedos, lo que temía era revivir las escenas del accidente, ya que le atormentaban, día y noche, desde entonces. Quería romper con ellas, pero a la vez temía enfrentarlas de nuevo.
      Me alegra mucho saber que te ha gustado y que te ha sorprendido.
      Algo más sí, pero no otro relato... por ahora.
      Besitossss guapa.

      Eliminar
  16. Ya se supo el fin...menos mal..jejej,,te mando un abrazo desde Murcia....y algunas veces, no mueren a hierro...mueren hasta contentos..por desgracia...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tardé un poco sí, he estado bastante desconectada, pero no dejo nunca un relato a medias por respeto a quien me lee :)
      Tienes razón, los refranes sólo son eso, refranes. Es como el de "a cada cerdo le llega su San Martin", tampoco creo que sea cierto, hay muchos cerdos retozando felices por ahí. Pero bueno, como en este caso dependía de mi...
      Te mando otro abrazo desde Castellón.

      Eliminar
  17. ¡Genial!
    No podía ser de otra forma ni podía quedar impune, un final muy apropiado tratándose de la noche de Halloween.
    Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No Julia, eso no lo podía permitir de ninguna manera jajaja. Sí, la noche de Halloween se presta a todo tipo de fantasías.
      Un fuerte abrazo para ti también; pasa un buen finde.

      Eliminar

La crítica será bien recibida, siempre y cuando esté basada en el respeto que cualquier trabajo se merece.