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domingo, 3 de febrero de 2013

ECOS DEL PASADO (primera parte) - (5)

ECOS DEL PASADO en un relato que consta de dos partes. La primera se titula "BREVES ANOTACIONES DE MAGDALENA YÉLAMOS" y la segunda "LA CAZA". 
Cada parte está dividida, a su vez, en varias entregas (1) (2) (3)...

Esta es la quinta y última entrega de la parte primera.

                                               (5)
                        
      BREVES ANOTACIONES 
      DE MAGDALENA YÉLAMOS 
                                                    
EL ODIO DE UNA HIJA



13 de Agosto de 1873

¡Ojalá no volviera nunca! Lleva un día entero fuera y no puedo más que pensar en cómo sería nuestra vida sin él. 
Pero volverá, no hay razón para alimentar falsas esperanzas. Después del susto de ayer en el despacho no quiero desperdiciar esta preciosa libertad que nos ha regalado a todos con su ausencia y voy a disfrutarla tanto como pueda.
He estado un buen rato acompañando a madre, parece que hoy tiene mejor color pero, por más que le he insistido, no conseguí sacarla del dormitorio. 
Ni tan siquiera ha querido acompañarme hasta aquí.
El cenador es el mejor rincón de todo el jardín, todavía hace fresco, y me gusta sentir cómo susurran las hojas de los árboles y aspirar el aroma de las flores mientras escribo. No entiendo cómo madre puede soportar tanto encierro. Se ha enterrado en vida, se marchita a toda prisa... si ella quisiera... Pero no. 
Simplemente le dije que le sentaría bien un poco de aire puro y de sol. No me escuchó. Creo que no escucha nada. 
No sé cómo ayudarla.

14 de agosto de 1873

Anoche fui al encuentro de Elías. 
Se enteró en el pueblo de que el diablo salió de viaje, 
seguramente por Saladina o  Rolindes cuando bajaron al colmado, y supuso que le buscaría. 
Ya estaba esperándome al otro lado del muro cuando aparecí. Dimos un largo paseo por el bosque. 
Con Elías no tengo miedo de que me ataque algún animal, sé que él no permitiría que me ocurriera nada, además, ¡es tan fuerte!
Después fuimos al río. Estuvimos bañándonos mucho rato, tanto, que perdí la noción de tiempo. No creo que Elías pueda imaginar lo que su compañía y sus atenciones significan para mí. Con él me siento segura, hermosa, valiente, ilusionada. 
Sus historias me divierten. A través de ellas conozco a la gente del pueblo y también adivino el miedo que sienten por el diablo. Piensan que su enfermedad es contagiosa y odian su carácter avieso.
Le pedí a Elías que me contara lo que se decía de padre, que necesitaba saber y no tenía a quien preguntar. 
Agachó la cabeza como avergonzado. Me dijo que no merecía la pena que, en realidad, no eran más que habladurías de viejos, seguramente exageraciones. 
No me sonó convincente y le obligué a contármelo.

"Dicen que su gusto por las cosas feas le viene de su propia deformidad. Que la enfermedad se va apoderando de su cuerpo, poco a poco, retorciéndole cada vez más; que pronto le llevará a la tumba. Que la casa es su mausoleo y que compró una mujer porque fue la única manera que tuvo de conseguir una. Que la trajo de unas islas lejanas, que era casi una niña, que lo hizo con la sola intención de destruirla... porque es un monstruo."

Me horroricé. 

-Y de mí, ¿dicen algo?
-Nada, ¿qué van a decir, mujer? Eres una niña.
-También lo fue Alurka.
-Ya.
-¿Y tu padre, Elías? ¿qué dice él?
-Ya lo sabes... no quiere que me acerque por aquí.
-Pues no le haces mucho caso.
-No. A mi me gustas tú, ni mi padre ni tu padre me importan, y no me creo ni la mitad de las cosas que dicen de él.
-Quizá deberías.
-Vamos, mi niña, ahora ¿vas tú a hacer caso de los cuatro cotillas del pueblo?
-No he ido nunca a la escuela, Elías, no tengo amigas, no bajo al pueblo, no salgo de la casa, siempre me vigila. Si él supiera, si sólo imaginara que tú y yo nos vemos, te mataría. No es sólo su extraña enfermedad, créeme. Hay muchas cosas que ignoras.
-Todo ha de cambiar con el tiempo, él no durará para siempre. ¿Matarme? No se atrevería a hacer algo así, si es tan listo sabrá que en el pueblo le lincharían sin pensarlo dos veces.
-Pero tú ya estarías muerto.
-Bueno, querida, eso no va a pasar, ¿de acuerdo? Y no estropeemos esta noche estupenda hablando de cosas desagradables.
-Yo no quiero, pero...

Elías me besó para acallar mis protestas. Fue un beso tan intenso que se lo devolví con toda el alma.

Fin de la primera parte.
                                                             Continuará...

18 comentarios:

  1. Hola Nena,excelente capítulo, me ha gustado mucho.
    Me dan mucha pena Magdalena y su madre. ¡Ojalá fuesen capaces de huir! Me ha encantado la conversación entre Magdalena y Elías, y ese beso, tan puro, inocente.
    Un amor demasiado puro y demasiado inocente, temo que algo los separará. Los grandes amores no acaban bien.
    Besos

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    1. ¡Estoy que muerdo las esquinas de las mesas! Te contesto y cuando le doy a publicar se va todo al garete porque he perdido la conexión. Es que...
      Te decía que Alurka está demasiado ida. Hace mucho que perdió la ilusión, las ganas de vivir, la esperanza. Saber que su hija pasaba por lo mismo que ella pasó a su edad, acabó de desquiciarla en lugar de espolearla.
      Magdalena y Elías viven su amor día a día, pensar en un futuro es complicado; aunque Elías no imagina cómo es Yélamos en realidad, a pesar de las murmuraciones. Piensa que es un hombre raro, consecuencia de la enfermedad y excesivamente posesivo con su hija; ni en sus peores pesadillas intuiría la verdad.
      Eso dicen, que no acaban bien. Bueno a veces sí, en la ficción y esto es ficción, no hay que olvidarlo. Es posible que haya planeado que todo llegue a buen puerto, pero cabe la posibilidad de que me una a la masa y decida que no. Lo vamos a ver en cuestión de nada, Mela.
      Un beso.

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    2. jajajajaja Nena, por el amor de Dios, templa, que de esta aventura tenemos que salir ilesas.
      Creía que mordías las esquinas de la mesa por mi comentario. Después de esto, no me hables en un mes. jajajaja

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    3. Templada estoy. Ahora jajajaja que se ha traquilizado la cosa, pero llevo unos días con la conexión dándome por saco a base de bien y voy echando espumarajos por los rincones. No era tu comentario, mujer, aún no estoy tan chiflada.
      Nos mantendremos incomunicadas, jajajaja.

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  2. Confío que la segunda parte no se haga esperar, pues me tiene enganchada este relato.
    Besos a repartir.

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    1. Hola, Julia, te eché de menos la semana pasada.
      La segunda parte sigue su rumbo como hasta ahora: los domingos.
      ¡¡Cuánto me halaga que te esté gustando!

      Besitos cariñosos.

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  3. Hola Nena!!! ya tenía ganas de leer este capítulo, y es que siento tanta pena por esta niña y su madre, en realidad por todos los que habitan en esta horrible casa bajo el mando de este monstruo de persona, pero me alegra que por lo menos tenga a Elías que le da el cariño que nadie más le da. Es tan terrible esta vida que nos va contando que una siente deseos de que realmente no regrese su padre nunca más, aunque ya nos tememos que no será así, al menos por ahora.

    Ya me dejas a la espera de que no tardes demasiado en poner la segunda parte.

    Besitos!!!

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    1. ¡Hola, FG! Llegamos al final de la primera parte de este relato, hemos entrado en situación, y ahora sólo nos queda el desenlace que, como le he dicho a Julia, se irá desarrollando domingo a domingo, igual que hasta el momento. Ya ves que no tardo, la historia hace tiempo que está terminada.
      Evidentemente, Yélamos regresa. En la segunda parte todos le vamos a conocer muchísimo mejor. Aunque no sé si será un placer tal conocimiento, jajajaja.

      Nos leemos!!!

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  4. Excelente relato Nena, ya estoy esperando la segunda parte. Felicitaciones por el Blog, y muchas gracias por compartir este relato con nosotros. Un gran saludo de Oz desde:
    http://leyendas-de-oriente.blogspot.com/

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    1. Es un placer para mi compartirlo. Me alegra que estés esperando la segunda parte. Espero no defraudar.
      Un saludo

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  5. Aix que bonito, Elías es un encanto, a ver si ella pobreta se anima un poco, pero la madre ya está enterrada en vida. Tengo unas ganas de que el diablo se muera.....
    Un beso Nena.

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    1. ¡Jajaja, Lidia, cuánta maldad desprendes!
      Elías es encantador, es cierto, y más inocente que Magdalena, a pesar de las habladurías que muy bien conoce. Pero es que es difícil creer que pueda existir un ser tan ruin, a menos que sufras su ruindad de cerca, que es el caso de Magdalena.
      Desgraciadamente ella y su madre saben perfectamente que no se puede esperar ninguna bondad de él.
      Besos

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    2. jajajajajjaja Querida Nena, me has puesto a tiro la famosa fra : Las niñas buenas van al cielo, las malas van a todas partes.....jejejjejeje
      Besos.

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    3. ¡Vaya que sí, Lidia! Se dice, es verdad; sólo espero que en este caso no sea cierto, o la hemos fastidiado, jajajaja.

      Besos

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  6. La pareja es un encanto pero chica, pobrecito Elias que es más inocente que una gorra de cuadros que diría mi abuela.
    Estoy deseando ver como sigue la historia, la llevas genial y me ha encantado el cambio de tono al final
    Besos

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    1. Jajajaj ¡nunca había oído esa expresión! Pero sí, lo cierto es que el chaval parece que no se entera de la clase de individuo con quién se las tendría que ver, si se descubriera la relación. Si Magdalena le contara toda la verdad...

      Yo feliz de que te guste, espero que estés pasando buenos ratos con cada entrega.
      Nos vemos en la segunda parte.
      Besos

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  7. Se lee de un tirón.
    Tu forma de expresarte al escribir, hace que te me tas en el Relato viviendo lo que nos escribes.
    Muy Bueno.
    manolo

    Y apreciada amiga, en cuanto tu Comentario en mi blog, encontré ese maravilloso Amor, pero lo perdí hace algo más de cuatro años.
    He corregido mi escrito, pues se daba a confusión. Gracias.

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    1. Gracias por tus amabilísimas palabras, me satisface muchísimo saber que consigo hacerte vivir la historia.

      Respecto al comentario, ya te entendí; entendí que la habías perdido, no creo que se diera a confusión. Sólo quise expresar que, a pesar de que ella ya no está contigo, tuviste la dicha y la suerte de conocerla y compartir la vida con ella y, por eso, eres muy afortunado. Los recuerdos y las vivencias nadie te los puede quitar.
      Un abrazo.

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